El retiro formal del seleccionado uruguayo del ex capitán Andrés Vilaseca, referente de los últimos 15 años del rugby uruguayo, marcó su ingreso al renovado staff de Los Teros.
El posteo para sus más de 8.500 seguidores fue corto y sencillo. La camiseta número 12 de Los Teros que usó en 85 tests colgada en un vestuario y un simple “Gracias.”
Así, Andrés ‘Fatiga’ Vilaseca daba por finalizada una carrera internacional representando con enorme orgullo, compromiso y esfuerzo a su país, entre 2009 cuando jugó su primer sudamericano juvenil hasta la victoria ante Rumania en noviembre del año pasado que ayudó a que Los Teros tengan el mejor ranking de su historia y accedan a un mejor sorteo mundialista.
“Se dio todo en el mismo momento; mi posteo con el nuevo staff de Uruguay. Cuando dejo el contrato con la Unión (de Rugby del Uruguay) a fin del año pasado sabía que era muy difícil volver como jugador,” comienzo en un cándido dialogo repasando la carrera quien siempre enalteció la casaca que vistió.
“En el Alto Rendimiento es muy difícil si no estás 100% adentro; cuando no me llamaron para este año siempre supe que era el final; fue algo interno, no me lo había dicho alguien.”
Si bien seguirá jugando para su club de toda una vida Old Boys hasta fin de temporada – volverá a las cancha cuando se recupere de una lesión en su mano – éste será su último año disfrutando dentro de una cancha de rugby sábado a sábado.
“Quería darle un cierre; me tocó terminar con una muy buena gira, ganándole a Portugal y Rumania.”
“La ventana de julio no fui considerado y supe que esa gira había sido lo último. El posteo para despedirme fue algo simple pero significativo. Fue una eternidad lo que viví con los seleccionados y no quería quedarme con algo guardado.”
A los 35 años repasa una carrera que lo deja en los anales del deporte de su país y de Sudamérica. Tras debutar contra Argentina XV en 2013, una lesión de hombro casi le cuesta su participación en Rugby World Cup 2015.
“Me recuperé en tiempo récord por el esfuerzo que me implicó, por las ganas y el trabajo; llegué y jugué,” recuerda.
Más allá de la ilusión de Uruguay por volver a un Mundial después de jugar en 1999 y 2003 y perderse los siguientes dos, para Vilaseca aquel Mundial en Inglaterra fue especial: “Mi hermano Santi fue el capitán, mi familia estaba ahí. Fue como ir a Disney. Aquel primer Mundial de mi generación fue durísimo, nos hizo conocer una realidad que no conocíamos y, sin ese, no hubiese estado el 2019 y el 2023.”
En los tres Mundiales que jugó con Los Teros, tiene el récord de haber jugado los doce partidos. Su larga carrera está repleta de recuerdos imborrables, de procesos clasificatorios, giras preparatorias; en definitiva el camino del deportista internacional de Alto Rendimiento.
Tratando de entender su recorrido como jugador, atina a responder: “¿Cómo resumirlo? Me deja un orgullo tremendo viendo en perspectiva todo lo que he hecho, adentro y afuera de la cancha y en mis distintas etapas. Primero como inexperiente, después como líder y finalmente como capitán. Siento mucho orgullo de cómo fue creciendo mi carrera y sobre todo como hoy me siento validado estando en el lugar que estoy; que me hayan convocado para ayudar a Los Teros le da importancia a mi carrera.”
Casi con vergüenza, dice: “Dejé mi huella; tuve un impacto en lo que fue el crecimiento del rugby uruguayo – digo que fue un granito chiquito entre muchos otros que aportaron. Fui a fondo siempre y por eso me mantuve ahí, compitiendo en el Alto Rendimiento, con la presión de ganar por el ranking, por los fondos que necesitábamos que mande World Rugby, por la camiseta. Fue muy difícil pero tuve la mentalidad para sostenerme ahí. Siempre que estuve entero fui titular. En los tres mundiales jugué todos los partidos con los tres entrenadores que estuvieron: Pablo Lemoine, Esteban Meneses y Rodolfo Ambrosio. Eso habla de constancia. Fue un esfuerzo descomunal; como capitán fue muy desgastante. Di todo por mi equipo adentro y afuera de la cancha. Luché por el equipo, por los jugadores, por poner arriba a Uruguay con todas las dificultades que tienen.”
Con claridad afirma: “Valió la pena. Lo haría exactamente igual. No me arrepiento de nada.”
El camino nunca es en soledad y a la hora de los agradecimientos, la familia es fundamental. “Hay que agradecer a mis viejos principalmente por dejarme hacer y ser. El sostén de mi familia fue fundamental y cuando empezaba a los 19-20 años en el camino internacional me dieron la libertad.”
“Mis hermanos fueron modelos e ídolos – compartí con Santi un Mundial y Federico siempre fue una referencia, un líder, gran apoyo, siempre queriendo estar a mi lado.”
Federico, alias ‘Pichu’, fue muchos años capitán del primer equipo de fútbol del Old Boys Club.
Párrafo aparte para su mujer. “Con Sole estamos juntos desde hace casi 20 años y está siempre acompañando. Para hacer lo que hice en el rugby es necesario tener a alguien que banque tus sueños; ella hizo propios mis sueños. Me acompañó a Estados Unidos, a Francia, fue a los tres Mundiales. Mi hijo mayor Rocco estuvo en el Mundial de Francia con dos años.” Hace un año se sumó Félix a la familia Vilaseca.
De una carrera pródiga quedan recuerdos, momentos, camisetas. Entre las atesoradas están las de Owen Farrell, Matt Tomua y Scott Williams, la del francés Yoram Moefana y la de Jordie Barrett “la mejor camiseta que tengo.” Están junto a la camiseta del Mundial 2015, la camiseta con la que le ganamos a Fiji en el 2019 y a Namibia en el 2019 y las de las clasificaciones.”
En el recuerdo también está su paso por la Superliga Americana de Rugby y el Súper Rugby Américas. “En 2020 no pude jugar el primer partido del torneo por una lesión. Llegamos a la final con Peñarol en 2021 y ganamos en 2022. Me fui a Francia – fue campeón del ProD2 con Vannes – y volver al Súper Rugby Américas fue clave para poder mantenerme.” Vilaseca se recuperó de dos operaciones de rodilla para jugar sobre el final de la campaña 2025 en la que Peñarol fue campeón.
El rugby profesional en la región, dice convencido, “es fundamental para formar jugadores. La plataforma de profesionalizar chicos no solo en la parte monetaria, es el ingreso a una estructura que alimenta a los seleccionados. A la URU nos ha servido muchísimo.”
“El Súper Rugby Américas implica exponerte al Alto Rendimiento, estar seis meses jugando con los mejores de la región.”
A Vilaseca, de 35 años, le quedan pocos partidos en su horizonte como jugador activo y su presente rugbístico que lo tiene como entrenador de la M15 y M17 del British School le suma el rol de encargado de duelo y tackle.
“La semana pasada, me llamaron de la URU con el proyecto del staff 100% uruguayo. El objetivo es volver a las raíces. Los ex jugadores que estamos de asistentes buscaremos aportar la experiencia en el armado de un nuevo equipo.”
Como desde aquel primer sudamericano, su entrega será indudable. “Estoy subido al barco de nuevo. Ahora hay que meterle con todo.”
Australia 2027 espera.